|
Con el propósito de ofrecer un alimento funcional que incida en el cuidado de la salud de la población mexicana, científicos del Instituto Politécnico Nacional desarrollaron una tortilla de maíz adicionada con harina de linaza, que constituye una alternativa alimenticia que incide en la prevención y el tratamiento de cáncer de mama, próstata y colon, y en la reducción de los índices de colesterol y glucosa en la sangre.
El proyecto fue realizado por un grupo de investigadores del Centro de Productos Bióticos del IPN (Ceprobi), bajo la dirección de Rodolfo Rendón Villalobos, quien afirmó que por ser la tortilla el alimento básico de la dieta de los mexicanos, fue considerado como el medio ideal para aprovechar los beneficios de la linaza.
Informó que la tortilla desarrollada en el Politécnico es una importante fuente de carbohidratos y calcio, que contiene proteínas, fitoestrógenos y ácido graso Omega 3, el cual posee propiedades oncológicas (especialmente en la prevención y tratamiento de cáncer de mama, próstata y colon), además de fibra soluble e insoluble, que ayuda a reducir los índices de colesterol y glucosa en la sangre.
El doctor Rendón Villalobos apuntó que de acuerdo con estudios científicos, la linaza posee diversas propiedades: “Incluso hay reportes de su uso desde hace por lo menos cinco mil años, ya que las culturas egipcia y griega consideraban a la semilla como un alimento de excelencia; además la empleaban con fines medicinales y ocupaban su fibra para elaborar textiles”.
Además de las propiedades mencionadas –dijo–, se ha comprobado que la linaza ayuda a bajar de peso, mejorar la digestión, es de gran utilidad en la prevención y tratamiento de enfermedades coronarias, hipertensión y diabetes tipo 2 e, incluso, puede reducir el crecimiento y metástasis de tumores de pecho, colon y próstata.
Como parte del trabajo que el especialista del Ceprobi desarrolla con el apoyo de los investigadores Perla Osorio Díaz, Glenda Pacheco Vargas, José Juan Islas Hernández y Edith Agama Acevedo, se lleva a cabo un estudio sobre la digestibilidad del almidón en tortillas elaboradas con una mezcla de harina de maíz nixtamalizado y semilla molida de linaza en diferentes proporciones.
“Mediante una técnica in vitro, estudiamos el índice glucémico (velocidad de absorción de la glucosa en sangre) de las tortillas y su variación con las diferentes proporciones de linaza utilizadas, a fin de encontrar la formulación ideal para el organismo humano”, explicó el científico.
Rendón Villalobos resaltó que la importancia de efectuar el estudio radica en que, para desarrollar un producto de ese tipo es necesario equilibrar el contenido de nutrientes y que se conserven las propiedades sensoriales y fisicoquímicas del producto, porque de nada sirve obtener una tortilla rica en fibra y con bajo índice glucémico, pero con un sabor o textura desagradables al paladar.
El investigador politécnico refirió que la fibra que contienen las frutas, verduras y granos enteros es necesaria para el funcionamiento eficaz del sistema digestivo. “Sin embargo, la linaza destaca, entre otros granos enteros, por su mezcla de fibra soluble e insoluble. Por ello, la semilla tiene efectos positivos en la disminución del colesterol y glucosa en la sangre”, dijo.
Sostuvo que por los nutrientes que contiene la linaza fue posible obtener tortillas de fácil digestión, característica que las convierte en un alimento atractivo para personas que requieran seguir un régimen particular de nutrición.
Finalmente, Rodolfo Rendón Villalobos comentó que las tendencias mundiales de la alimentación en los últimos años han acentuado el interés de parte de los consumidores hacia alimentos que aportan beneficios a las funciones fisiológicas del organismo humano, por lo que se buscarán los mecanismos apropiados para poner este alimento al alcance de la población y con esto contribuir a mejorar el nivel nutricional de los mexicanos.
Fuente: IPN
|